Por Redacción El Sol Digital
Aunque en pantalla la química entre Antonio Banderas y Angelina Jolie parecía encender la pantalla, la realidad detrás de cámaras fue muy distinta. Así lo confesó el actor español al recordar una de las escenas más comentadas de la película Pecado original (2001), en la que compartió una intensa secuencia íntima con la estrella de Maléfica.
“Nada sexy”: una escena fría y técnica
“Fue como caerse de un caballo. Tienes que hacer que parezca real, pero no lo es”, aseguró Banderas en una reciente entrevista, al describir la experiencia de grabar la escena. Lejos del glamour que proyecta el cine, el momento estuvo marcado por la incomodidad y la artificialidad.
El actor explicó que durante la filmación estaban rodeados por un equipo técnico de más de 150 personas. “Cada 20 segundos gritaban ‘¡Corten!’. Venía alguien a acomodarte el pelo o los brazos. No tiene nada de sexy”, relató. Además, ambos actores estaban cubiertos de maquillaje corporal, que no podía moverse ni mancharse.
Pasión en pantalla, distanciamiento fuera de ella
La cinta, basada en la novela de Cornell Woolrich, narraba la historia de un comerciante cubano que se ve envuelto en una relación peligrosa con una mujer misteriosa. La escena erótica fue usada como principal atractivo comercial del filme, pero para Banderas fue más un acto técnico que pasional.
En aquel momento, Jolie acababa de ganar el Oscar por Inocencia interrumpida y estaba casada con Billy Bob Thornton, mientras que Banderas seguía casado con Melanie Griffith. La aparente química entre ambos generó rumores de un posible romance fuera de la pantalla, pero Jolie fue tajante al desmentirlos:
“Él está profundamente enamorado de su esposa, y yo de mi esposo. Sugerir algo más es insultante.”
Ficción vs. realidad en Hollywood
El testimonio de Banderas es uno más en una larga lista de actores que han revelado la realidad incómoda que suele esconderse tras las escenas más sensuales del cine. Aunque para el público pueden parecer momentos apasionados, en la mayoría de los casos son fríos, controlados y altamente coreografiados.



