La comunidad del ensanche Espaillat mantiene viva una emotiva tradición con la exhibición anual de un mural dedicado a las madres fallecidas del sector, un espacio que honra su legado y permite a familiares y vecinos recordar a mujeres que dejaron una profunda huella en la vida comunitaria.
La iniciativa, que se realiza desde el año 2019, fue impulsada por el escenógrafo y diseñador de televisión Sócrates Segarra, quien buscó crear un homenaje permanente a aquellas madres que contribuyeron con la formación y los valores de generaciones de residentes del sector.
De acuerdo con Segarra, la idea surgió al recordar junto a amigos la importancia que tenían las madres en las comunidades de antaño, cuando su influencia trascendía el ámbito familiar y alcanzaba a todos los niños y jóvenes del vecindario.
Con el paso de los años, el proyecto ha ganado el respaldo de numerosas familias, que han autorizado la inclusión de fotografías de sus seres queridos. Las imágenes se organizan siguiendo una línea cronológica basada en el año de fallecimiento, lo que permite apreciar distintas etapas de la historia del ensanche Espaillat y de las familias que han formado parte de su desarrollo.
El mural se ha convertido en un punto de encuentro para quienes desean rendir tributo a sus madres, abuelas y otras figuras maternas. Durante las visitas, muchas personas colocan flores, encienden velas simbólicas y comparten anécdotas que mantienen vivos los recuerdos de quienes ya no están físicamente.
Ubicado en la calle Interior “J”, esquina Julio de Peña Valdez (antigua calle 8), en la pared lateral sur del Colmado Bueno, el espacio recibe constantemente la visita de residentes y antiguos moradores que encuentran en este homenaje una oportunidad para reencontrarse con parte de la historia del sector.
Este año, la iniciativa volvió a despertar gran interés entre la comunidad. Incluso, tras concluir la instalación del mural, varias familias solicitaron la incorporación de nuevas fotografías, lo que permitió sumar cuatro imágenes adicionales al homenaje.
Más que una exhibición fotográfica, el mural se ha consolidado como una expresión de gratitud y reconocimiento hacia las madres que contribuyeron a fortalecer los valores familiares y comunitarios en el ensanche Espaillat, convirtiéndose en una tradición que une generaciones a través del recuerdo y el respeto.



