Feliz natalicio a mi amado último retoño, Manuel Esteban Fernández Fondeur (Junior)
Por Zunilda Mercedes Fondeur
Con inmensa alegría celebro el cumpleaños número 38 de mi hijo menor, Manuel Esteban Fernández Fondeur, quien nació un 30 de diciembre a las 8:10 de la noche en la ciudad de Nueva York. Lo hago con el orgullo natural de unos padres que lo buscaron, lo amaron y lo formaron con dedicación y valores.
Junior es un joven centrado, trabajador, disciplinado, artista y soñador. Aunque nació en Estados Unidos, ha crecido rodeado del amor de toda nuestra familia, tanto paterna como materna, compartiendo con ellos en cada ciudad y estado donde residen. En especial, ha contado siempre con el respaldo de sus hermanos mayores Rosa Esther, Leandro Fernández, Nelson y Sandra Taveras, quienes lo han tratado como a un hijo-hermano y apoyaron a su padre en su formación.
Cuando Junior era pequeño, su padre solicitó a sus hijos mayores que la colaboración mensual que le enviaban, fruto de su excelencia como hijos, fuera destinada al pequeño Manuel Esteban, evitando así las complicaciones de envíos desde nuestro país. Ese gesto de amor marcó profundamente su infancia.
Más adelante, cuando mi familia residente en Orlando me animó a adquirir una vivienda, nuevamente Esther y Leo colaboraron con los gastos de cierre, confiando en mi historial crediticio. Recuerdo con emoción la ansiedad compartida entre padre e hijo mientras firmaba la extensa documentación hipotecaria, hasta que finalmente pudimos llegar a la casa y lanzarnos juntos a la piscina, nadando como dos peces felices. La visión de mis hijos, ambos graduados en administración de empresas, siempre fue que su hermano menor tuviera seguridad sin renunciar a luchar por sus sueños. Hoy esa casa está llena de plantas y flores que cultivo con amor y respeto por la naturaleza.
Hoy, cuando su padre partió hace casi 14 años, y su madre es una “joven” de la tercera edad, mi hijo continúa su camino con firmeza. Trabaja en el área de la computación, compone música, escribe líricas y sueña, siempre rodeado del cariño familiar y del recuerdo de su adorada abuela doña Melania Luna, quien lo aconsejó con amor.
Sus tíos Pura, Fefa, Aida, Elsa, Felicia, Félix José Rodríguez, Felicia Rondeur, Félix R. Fondeur, Victoria, Belkis, Dorka, Doreen Aery, y hasta Rosario desde el cielo, junto a tíos putativos, se unen a esta celebración, reconociendo en Junior a una persona de carácter afable, querido por niños y hasta por los perros.
También le envían su energía positiva mis colegas periodistas y locutores, con quienes Junior creció saludando como auténticos tíos, así como sus padrinos, en especial su querida madrina Janyll “La Intérprete”, y sus padrinos ya fallecidos Manuel Paulino, Felicia Peña y Rafael Agustín Estévez, quienes asumieron con amor su rol de consejeros y centinelas.
Junior creció en medio de mis labores periodísticas, compartiendo con grandes figuras en mi estudio de televisión, entre ellas cinco presidentes dominicanos. Recuerdo con especial cariño cuando, con apenas cuatro años, el entonces candidato Jacobo Majluta se dejó guiar por el aroma de una tisana de jengibre, canela, anís y clavo dulce, y pidió servirse en la cocina porque “ese estudio olía a hogar”. Al terminar su té, preguntó si podía fumar, a lo que Junior respondió con inocente firmeza: “No, tío, porque me hace botar sangre por la nariz y no fumes para que no te mueras”.
A Leonel lo llamaba primo por compartir apellido; Hipólito Mejía jugó con él haciéndole cosquillas, y don Juan Bosch le habló del amor a la madre. Gregorio Malena, el ingeniero y locutor Benjamín Ramírez y el camarógrafo Marcos Bencosme también formaron parte de su crianza, llevándolo incluso por fines de semana completos, con “problemas” para devolver al querido Junior.
Manuel Esteban fue el primer actor de un comercial televisivo de Cibao Meat Products, estudió piano y canto con doña Tilcia Brens, canto y guitarra con su tío, el maestro Orlando De La Mota, y obtuvo trofeos en kung fu y karate.
En la imagen que acompaña esta celebración estoy rodeada del festejado y de otras estrellas de mi vida: mi hija Sandra, mis nietas Karina Inoa y Jaz Min Zunilda. Ausentes en la gráfica, pero presentes en el corazón, están Rafaelito, David, Briand Rosa, y mis bisnietos Kariana, Jorden, Elías, Jazzbrian, Brison, Mayali, Noah, Analizz, Josaia, Ezequiel y Ariel.
Felicitaciones, mi hermoso príncipe. Continúa proyectando tu grandeza con humildad. Te adoro y que Dios te bendiga siempre.
Con motivo del cumpleaños de mi Junior, dedico este capítulo del Manual de la Tercera Edad tanto a los jóvenes como a los adultos mayores: a los primeros, para ampliar su perspectiva y proyección de vida; y a los segundos, para recordar que a los 75 años, con una vida sana, activa, solidaria y con propósito, seguimos siendo resilientes, emprendedores y auténticos.
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