Asociación Dominicana de Diseñadores de Moda celebra su día analizando el sector de la moda local y su posicionamiento en el mercado latino

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La industria de la moda en República Dominicana es pujante, creativa y emergente ante la crisis como motivación para agregar valor al estilo de vida de los ciudadanos. 

Durante los primeros meses de la pandemia el cese de las actividades sociales pronosticaba una crisis inminente en el sector. Muchos diseñadores, dueños de marcas, tiendas de tejidos y multinacionales se enfrentaban a uno de los mayores desafíos del Siglo XXI. 

La escena política en el país arrojó luz en el sector, pues la toma de posesión presidencial, el ascenso a cargos públicos y las apariciones en eventos obligaron, especialmente a las mujeres, a vestir de manera sobria y elegante.

Todos estos nombramientos reactivaron el diseño local, como si todas las mujeres del sector político se hubieran propuesto elevar y dignificar nuestra moda de autor. 

Todavía recordamos como la alcaldesa Carolina Mejía apareció deslumbrante ante el foco público hermosamente vestida con un diseño de Oriette Domenech, lo cual aportó una luz de buen gusto y buena vestimenta al sector textil que no desaparecería durante la pandemia. 

Emergente ante el caos y la crisis sanitaria, la figura de una mujer decidida a transformar el sistema de moda dominicana y movida por la empatía, la generosidad y el sentido de compromiso, decide apoyar a los diseñadores, modistos y operarios cuyos negocios en su mayoría había cerrado. 

Hablamos de la diseñadora Melkis Díaz, quien presentó a la embajada de los Estados  Unidos un proyecto textil de confección de indumentarias médicas que posteriormente  fueron donadas por la embajada al Servicio Nacional de Salud. Junto con la embajadora de los Estados Unidos en el país, Robin Bernstein, lograron activar el sector para que estos profesionales pudieran dignamente continuar con sus vidas y ser productivos.  

Al generarse una gran cantidad de cambios en la escena mundial de la moda, la  presidenta de la Asociación Dominicana de Diseñadores de Moda sintió la obligación de generar nuevas estrategias para fortalecer la industria local.

Se dio cuenta de lo  importante que es el que se aumente el aprecio y el consumo de las piezas que producen nuestros diseñadores de moda. Por ello, Melkis Díaz se hizo acompañar de un grupo de asesores locales e internacionales, quienes investigaron exhaustivamente el comportamiento del consumidor local para lograr el posicionamiento de nuestras marcas de moda en el gusto preferencial de los compradores internacionales y elevar el orgullo por “lo nuestro” y dar oportunidad al crecimiento del consumo de autor mediante el aumento de la presencia en las tiendas y boutique que invierten grandes sumas de dinero trayendo marcas desde Los Ángeles, China e incluso Colombia. 

Estos estudios e investigaciones arrojaron situaciones alarmantes en la escena latina y  nos encontramos con que no existe una marca textil dominicana colocada en la industria textilera regional. Tenemos varios casos de marcas exitosas, como la marca Camila, la cual es una de las más consumidas por la clase ejecutiva y laboral del país. Y por otro lado existe la marca Jenny Polanco que disfruta del aprecio de los locales y que parcialmente ha sido consumida por grandes figuras de prestigio y hasta de la realeza. 

Existe el caso exitoso de la diseñadora Giannina Azar, cuyas piezas se han convertido en una muy preferencial de las más rutilantes alfombras en los cuerpos de las celebridades de la talla de Jennifer López, Beyonce, Madonna, que para nosotros era inimaginable pensar que llegaríamos tan lejos. 

Hablando del tope más alto de nuestra moda debemos de hablar del excelso Oscar De La Renta, cuya trayectoria impecable y llena de gran prestigio nos llena de orgullo. Sin  embargo, no es en nuestro país que logró desarrollarse, sino que tuvo que irse a España y luego en los Estados Unidos, donde llegó a su máxima sin dudas. 

La marca de la moda de autor dominicano simplemente no ha despuntado a nivel  internacional pese a estar lista para que competir con otras marcas y modistos en las  plataformas donde se impulsa la moda; por lo que la Asociación Dominicana de  Diseñadores de Moda está creando en este momento un nuevo modelo de negocio para icentivar el consumo de diseño local y colocar en tiendas las pequeñas colecciones que producen los diseñadores; pero también la Asociación asume el compromiso de colocar en plataformas y tiendas internacionales la moda creada por nuestros diseñadores. 

Esta iniciativa solo será posible con el acompañamiento de los organismos y las políticas de exportación que rentabilicen este novedoso formato de colocar la moda dominicana como un referente de estilo y buen gusto. Esta acción deberá ir acompañada también con una estrategia de comunicación, publicidad, proyección, participación en mercados y semanas de la moda en capitales atractivas para los grandes almacenistas incluso compren nuestros diseños y los industrialice. 

Hay una gran lista de tareas pendientes por cumplir y es la misión de Melkis Díaz y sus asesores y miembros de la asociación, dar el próximo paso para que nuestros diseñadores puedan producir sus propias fragancias y accesorios como carteras, zapatos, bolsos, cinturones y otros complementos, incluso existen fábricas como la Bojo, con más de cien años en el mercado que están dispuestas a impulsar el diseño local. 

Nosotros tenemos una gran referencia de calidad en nuestra mano de obra gracias a la buena reputación labrada durante décadas del sector zona franca, que ha hecho un  trabajo impresionante y que ha luchado muy duro para ganarse su terreno y debido a tal incidencia es que desde sus entrañas y a través del consorcio José Clases Corporation nace la única marca de zapatos Quvel que nos coloca en el ranking de las exportaciones, apareciendo con un 13% en competencia con México, que aparece con un 20% y Brasil el gran referente de la moda latina con un 49%. 

“Si nos unimos y logramos esforzarnos por imitar incluso el modelo de negocio de  Colombia, México y el mismo Brasil entonces de seguro podemos ir ya ganándonos un  terreno que de hecho ha sido labrado exitosamente por el sector zona franca.

Sin temor a equivocarnos podríamos decir que la ciudad de Santiago ha sido la precursora de la moda más competitiva, pues a través de los años han surgido las marcas West USA de industria Santiago, Confecciones Louardo, Industria del Yaque, fábricas de joyas y los icónicos diseñadores Sisi Bermúdez, Leonel Lirios e Irina de Fernández una gran propulsora del diseño de moda”, señaló la presidenta de la Asociación. 

Además, la diseñadora aseguró “Estamos listos para que nuestros diseñadores ocupen la posición que les corresponde en el mercado latino, ya que, en este momento, gracias al Inaguja en la persona de su director el señor Paul Almanzar Hued, logramos el que se nos asignara una nave industrial completamente equipada para que nuestros diseñadores establecidos y emergentes puedan producir sus colecciones en línea tanto para abastecer el mercado local como el internacional”. 

La diseñadora Melkis Díaz resaltó que “al trabajar con inteligencia y una estrategia que  nos eleve a ser una marca latina preferencial como lo hemos logrado en el deporte, la música, incluso el cine y la gastronomía; nosotros, como sector moda de autor, también podemos colocarnos y exportar nuestra moda caribeña de exquisitas texturas y vibrantes colores.  

Como caribeños poseemos hermosos elementos autóctonos como el ámbar, larimar, cuernos y jícara de coco, que nuestros artesanos lo han usado como elementos que ya formar parte de la identidad de nuestras piezas llenas de un gran sabor a trópico”.

 

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