Emprendedoras latinas en Israel, “¡muévanlo como solo ustedes saben hacerlo!”

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Tel Aviv, 8 de marzo, 2021.- El grupo Shuk rosa (“shuk” es “mercado” en hebreo) aglomera a unas 60 emprendedoras latinas o hispanoparlantes en Israel que han creado un círculo económico entre ellas. Y esto es solo el principio.
“Buenos días emprendedoras, les presento a…”, empieza cualquier día el mensajeo en el grupo de mujeres que inició y gestiona la emprendedora mexicana Mariana Bravo. Y, acto seguido, la nueva integrante del grupo es saludada cariñosamente y el resto del grupo se interesa por su proyecto. Y así comienza la cadena de promoción, uso, compra y difusión de sus actividades.
Bravo vive en Israel desde hace 8 años y cuenta que se inspiró en la solidaridad de las mujeres de su país natal, particularmente la que sintió en un grupo llamado ‘Sinergias femeninas’: “Estuve cinco meses atorada en México durante uno de los confinamientos y observé cómo las mujeres se ayudan allá. A mi regreso quise hacer un grupo de mujeres emprendedoras que hablasen español para promover
sus productos y servicios en Israel y crear un círculo económico entre nosotras”, explicó.
En el grupo hay psicólogas, diplomáticas, manicuristas, veterinarias, floristas, chefs, diseñadoras, mercadólogas, joyeras, médicas, profesoras de yoga, hay quien tiene tiendas de accesorios, de dulces, hay periodistas, educadoras, tejedoras, guías,
masajistas…
Las condiciones para entrar en el grupo, según su creadora, son la aptitud de las personas y de su labor profesional, “calidad, buenos precios y que sean recomendadas”, agregó.
“Hay cosas que aparecen en el grupo que no aparecen en ningún otro lugar”, explicó Bravo. “Por ejemplo, Adis Urieta, la embajadora de Panamá, anuncia talleres o conferencias solo para el grupo en ocasiones”.
Del mismo modo, se han creado subgrupos gracias a la cooperación en el Shuk Rosa, uno de ellos: ‘Parejas biculturales’.
Muchas de las integrantes del grupo tienen parejas israelíes y, por lo tanto, se enfrentan a situaciones similares. “Si yo hubiera llegado al país con una asesoría como la que recibo ahora en el grupo desde el principio, me hubiera sido mucho más fácil la integración en la sociedad y en la familia de mi esposo, por ejemplo”, explicó Mariana.

 

Círculo de cooperación

El coronavirus y sus confinamientos y el hecho de que muchas personas hayan tenido que reinventarse es patente en la configuración del grupo y en las nuevas necesidades. “Muchas mujeres tenían proyectos e intereses, pero no se lanzaron a perseguirlos hasta que los confinamientos las obligaron a hacerlo”, indicó Bravo.
Es el caso de Mica, por ejemplo, profesora de yoga, pilates y entrenadora personal especializada en embarazadas y postparto de Argentina, quien contó que este año, “gracias a todo lo que vivimos, me animé a lanzarme fulltime con mi proyecto”. Mica dice de las integrantes del Shuk Rosa que “brindan mucho apoyo”, son “sensibles, comprensivas y honestas” y varias de ellas han tomado clases con ella.
¿Y qué ha usado ella del grupo? “Me he hecho las manos con productos veganos y de altísima calidad, muy duraderos, y también lifting de pestañas”. “Yo consumo tortillas de maíz hechas a mano de Susana, del Sazón Mexicano, la comida de Raquel, de La Bonita, comida casera mexicana congelada, estoy en el grupo de parejas multiculturales.
También mi pedicurista, Leti, es del grupo. Me hice un lifting de pestañas con Grisel en su Nail Studio, he consumido pasteles de
Raquel, he usado las actividades para niños de Úrsula…” enumeró Bravo. “Todo lo que necesito intento hacerlo dentro del grupo”, agregó.
Además, se apoyan de otras maneras, según contó su fundadora: “Por ejemplo, la guía del grupo se quedó sin chamba con el coronavirus, sin turistas ni viajes organizados, así que hicimos un tour, de los varios que nos gusta organizar, y fuimos a Jerusalén con ella como guía. Todas salimos ganando. Aprendimos muchísimo, ella trabajó, y en Jerusalén fuimos a comer al restaurante Tacos Luis,
cuya esposa también está en el grupo. Y así…”. Éxito y menos soledad.

La mayoría comparte la experiencia difícil que es empezar una vida en un país cuyo idioma desconocían, pero el grupo también ayuda a combatir la soledad: “En lo que se puede, nos apoyamos, no podemos hacer milagros, pero nos apoyamos”, sonrió Mariana.
La psicoterapeuta Gabriella, también mexicana, contó que el grupo le ha ayudado a llegar a más latinas en el país y poder trabajar en su lengua materna y ofrecer psicoterapia en español, “ya que muchas chicas no hablan hebreo y eso es prácticamente quedarse sin apoyo psicológico si se necesita”.
Daniela, de Argentina, vende aceites esenciales y está muy agradecida al grupo porque, por recomendaciones de sus integrantes, vende ahora con éxito sus productos también fuera de Israel. “Son tanto para aplicar sobre la piel como para consumir, como condimento, por ejemplo. Tengo clientes de todo tipo, niños autistas o con déficit de atención, maestras de yoga, cosmetólogas…”, detalló.
El objetivo de Bravo es llegar a unas 200 emprendedoras y entonces crear una plataforma de venta de productos online y entrar directamente al mercado israelí.

Cada día se suman más emprendedoras al grupo. Azarel Talamantes, doula y asesora de lactancia, mexicana indicó que “entre latinas y mujeres nos apoyamos, a mí me ha ayudado en lo personal y también en lo profesional”.
“Un simple ejemplo: el viernes quería mandar un detalle de último momento a alguien que está confinada y hablé con Karen, de Dulce Vida, para pedirle unos dulces. En un par de minutos acordamos lo que necesitaba. Me leyó la mente literalmente (hasta los colores) e hizo la entrega justo en tiempo y hora adecuados. Así que es un placer ayudarnos entre todas”, contó.
“Creo firmemente que de esta manera la fuerza latina está más presente en Israel. Por qué creciendo una crecemos todas. ¡Muévanlo cómo solo ustedes sabenhacerlo!”, escribió al grupo la entusiasta doula.

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